La batalla por el agua ahora se libra en Wall Street

La batalla por el agua ahora se libra en Wall Street

Nueva materia prima en el mercado de futuros, su valor se basa en los precios de las principales cuencas de California.

 

Especular con uno de los recursos más escasos del mundo, capaz de generar guerras, extrañas alianzas geoestratégicas o legiones de refugiados ambientales cuando falta, y también cuando llueve de más. O garantizar su buen uso mediante una adecuada gestión y la oportuna satisfacción de las necesidades de sectores tan dispares como la agricultura, la industria o el planeamiento urbanístico. Esta parece ser la disyuntiva que se abre ante la inclusión del agua, ese bien tan preciado —solo el 2,5% del planeta es agua dulce—, como nueva commodity (productos o bienes básicos) en el mercado de futuros, como el oro o el trigo. Es decir, el H₂O como nuevo valor bursátil. Factor vertebrador, por exceso o defecto, de numerosos episodios del calentamiento climático, como los pavorosos incendios de California, el agua se someterá desde ahora a una gestión regida por la lógica del mercado que para muchos es invitación a la especulación y para otros, la única garantía de preservación cuando escasea. El anuncio no ha dejado indiferente a nadie, de economistas a organizaciones medioambientales.

El líquido elemento comenzó a cotizar la semana pasada en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street debido a su escasez, según el índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O), que se creó en 2018. Dicho indicador se basa en los precios de los futuros del agua en el Estado de California (oeste de EE UU), que el día 7 cotizaba a unos 486,53 dólares (cerca de 397 euros) por acre pie, una medida equivalente a 1.233 metros cúbicos. Es decir, 40 centavos, casi medio dólar, por metro cúbico, una cantidad desorbitada en comparación con los dos céntimos de euro que pagan los regantes del valle del Ebro.

Más que el volumen del agua, el índice NQH2O regulará los derechos de uso. De hecho, está basado en los precios de las principales cuencas fluviales de California, donde la escasez ha aumentado hasta multiplicar el precio del metro cúbico por dos en el último año y donde se había ido avanzando en formas precursoras de un mercado formal que ahora da el definitivo paso hasta el parqué. A partir de la experiencia del oeste de Estados Unidos, este valor podrá ser usado como referente para el resto del mundo en los mercados del agua. El país norteamericano es el segundo consumidor mundial tras China; el crecimiento demográfico y el desarrollo económico acelerado explican también su escasez y su carestía.

El índice NQH2O se anuncia como una herramienta innovadora y pionera —es la primera de su tipo— para el suministro con fines agrícolas, comerciales o municipales. “Con cerca de dos tercios de la población mundial expuesta a escasez de agua en 2025, su falta representa un riesgo creciente para empresas y comunidades alrededor del mundo, y muy en especial para el mercado del agua de California, que supone unos 1.100 millones de dólares”, declaró Tim McCourt, responsable de CME, el mercado de derivados más diverso del mundo, cuando se presentó el índice. De hecho, el 75% del agua que se consume hoy en California, el Estado que más agua consume del país, se usa para irrigar los nueve millones de acres de cosechas existentes. El porcentaje es similar al de España.

CME impulsa, junto con Nasdaq, la iniciativa. “Desarrollar herramientas de gestión de riesgos que aborden las crecientes preocupaciones medioambientales es cada vez más importante para CME. Este nuevo e innovador contrato del agua se basa en la colaboración con Nasdaq, así como en nuestra probada experiencia de 175 años asesorando en la reducción de riesgos en commodities esenciales en mercados diversos, como la agricultura, la energía y los metales”, señaló McCourt. Para Nasdaq, la iniciativa obedece a “un intento de proporcionar mayor transparencia en la gestión de un importante recurso natural”, según Laurent Dillard, vicepresidenta ejecutiva de la compañía, citada por el portal MarketWatch.

Inquietud en organizaciones medioambientales

Si uno de los objetivos del mercado de futuros es minimizar en lo posible la volatilidad de materias primas expuestas a imponderables (una sequía, un incendio o cualquier catástrofe natural), y amarrar su precio a unos límites previsibles, el del agua se prevé que pueda contribuir a reducir los conflictos derivados de su distribución, pues supuestamente se habrá pactado un precio antes de cualquier contingencia negativa que pudiera encarecerla, de la sobreexplotación industrial o agrícola a cualquier incidencia climática.

Pero poner el acento en su escasez inquieta a organizaciones medioambientales. “La actividad de los hedge funds [fondos de alto riesgo] que apuestan por la escasez del agua es peligrosa. La especulación no tiene cabida en la gestión responsable del agua, un derecho humano básico y un recurso natural fundamental que debe ser un fideicomiso público para todos. Hemos visto en casos graves de contaminación cómo los mecanismos del mercado transfieren el daño a las áreas de bajos ingresos y las comunidades de color, y los beneficios, a las corporaciones y las zonas ricas”, explica Mary Grant, directora de la campaña Agua para Todos de la organización Food & Water Watch, con sede en Washington. En EE UU el precedente es claro: el escándalo del agua contaminada en Flint (Michigan), por el suministro de agua barata con altos niveles de plomo a una población mayoritariamente negra. “Cuando los inversores controlan el agua, la gente inevitablemente sufre. La financiarización del agua es una amenaza para este derecho humano fundamental”.

El relator especial de la ONU para el Agua, Pedro Arrojo, profesor emérito de Análisis Económico, sostiene que es importante no confundir valor y precio: no vale lo mismo el mínimo necesario para vivir con dignidad que la usada para llenar una piscina. “Desde mi punto de vista, y desde el punto de vista de la ONU, el agua no puede considerarse una simple mercancía y, por ello, en 2010 se reconoció el agua y el saneamiento como derechos humanos”, explica por correo electrónico. “Si fruto de maniobras especulativas subiera de forma desmedida el petróleo y tuviéramos dificultades para llenar el depósito, sería un problema, pero podremos desplazarnos a pie o en transporte público; pero si nos falta el agua, simplemente no podremos vivir. Por eso el petróleo no es un derecho humano y el agua sí. Lo importante del agua no es su materialidad, H₂O, sino para qué la usamos”.

La grave crisis alimentaria global de 2008, tras constituirse los mercados de futuros de productos alimentarios en un refugio seguro a raíz del estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera, es un precedente a tener en cuenta en el caso del agua. “Se estima que los grandes bancos invirtieron unos 320.000 millones de dólares en tiempo récord en estos mercados, alimentando un desmedido crecimiento de precios, cuyo fin nada tenía que ver con mejorar la eficiencia en el sector ni desde luego mejorar la accesibilidad de los alimentos para sectores empobrecidos. En concreto, el trigo quintuplicó en pocos meses su precio. En apenas tres años el precio medio de la alimentación en el mundo se incrementó de media un 80% y del orden de 250 millones de personas engrosaron las filas del hambre”, recuerda Arrojo. ¿Podría pasar ahora con el agua? “La entrada del agua como simple materia prima en los mercados de futuros incrementa y cataliza los riesgos de que operen mecanismos especulativos a gran escala. Si queremos tener una referencia, no tenemos más que analizar lo que pasó en 2008 con los productos alimentarios”.

De la guerra del agua de Cochabamba (Bolivia) a los megalómanos proyectos de China o Turquía para embalsarla, pasando por su privatización en Chile (con una consecuencia directa: el 1% de los titulares posee el 80% de la destinada al consumo), hay cientos de ejemplos de contenciosos ligados al acceso al agua. Con el H₂O como nuevo valor bursátil, el campo de batalla se desplaza al parqué.

 

Fuente: elpais.com

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